domingo, 1 de agosto de 2010

00:48

Escribiré algo en 10 minutos.

o al menos haré el intento.

total es sabido que escribir no sé.
oh, eso suena bonini.

La historia es que no sé, me da risa. Es como que sé que no sacaré nada interesante en limpio de este intento de escribición e igual lo hago. Hay caleta de cosas que hago sabiendo que no tienen la utilidad que supuestamente es la causa que en teoría me impulsa a hacerlas. Por ejemplo, hago como que creo en el destino y en que todo es divertido y que un día pasará algo loco y ..... Pero sé, bien en el fondo sé, que no pasará.
Es divertido, no sé.
Me gusta decir no sé.
No sé por qué.
La historia es que tengo los piecesitos congelados, un auto pasa por mi calle, la gente que va dentro ignora que existo, que acabo de notar su presencia, que ahora escribo sobre su desconocimiento sobre mi persona. La gente que va dentro quizás vuelve a casa, quizás se va de fiesta, quizás tiene un problema. Nadie sabe. Ni ellos mismos.
Es curioso jugar a adivinar la vida de los desconocidos. Imaginarse la cantidad infinita de circunstancias que podrían causar que un día sintiéramos una obligación mutua de introducir un tema de conversación cualquiera dejando de ser dos individuos anónimos, para convertirnos en dos personas que intercambiaron ocho frases vacuas entre las cuales se incluía su nominación. Así, después podremos afirmar "yo ubico a ese tipo, se llama Juan, un día me preguntó dónde había un basurero...". Y así, el desconocido que está esperando la misma micro que yo, comienza a tener cara de potencial personaje secundario de mi vida. Eso provocará que cuando por fin la bendita 311 se digne a pasar, pararme, sonreírme y dejarme subir.. me iré todo el camino pensando en lo curioso que es que si ese mismo desconocido apareciera un día en otro contexto sería más que el simple niño que va sentado tres asientos más atrás, pensando en bajarse tres paraderos más allá, que marcaran el punto exacto donde comenzará el momento en que no nos volveremos a ver. Porque existe esa certeza, del inencuentro infinito. Es esa certeza la que impide el comienzo de una conversación efímera e inane acerca de tarritos de la basura.
Ya, pero yo no estaba en un paradero esperando micro, estaba en mi escritorio, escribiendo frases inconexas diez minutos antes de irme a dormir y comenzar la ensoñación previa a la primera clase del segundo semestre del año dosmildié.

Se feliz oye, y no te preocupí si no entendiste ná. Lo cierto es que yo sí y con eso basta.
Cierra los ojos, eso pienso hacer yo...

2 comentarios:

Lilith dijo...

oh Jranciiiiiiiiiii
busqué tu blóg y no lo pille
y ahora sí
que ternuraaaaaaaaa
me gusta coo escribi
te lo habia dicho?
creo que sí

yo igual le imagino la vida a la gente, es más divertido a veces que la misma realidad


besos!

Diego Sánchez Duque dijo...

tambien hago eso de imaginar que pasaria con ciertas personas respecto a las sircunstancias (esta bien escrito?) y es mas raro aun cuando alguna de esas cosas pasan de verdad.

y gracias por el comentario que dejaste :)